Manuel Pacheco Falcón es mi bisabuelo, el abuelo de mi madre, el padre de mi abuela Carmen. De él poco sabía hasta hace poco tiempo, acaso lo que había escuchado de mi abuela, también los escasos y escuetos datos de los archivos, reducidos la mayoría de las veces a fechas, edades, miembros de la familia, y poco más, cifras frías, faltas de contenido, superficiales. Sabía de sus ancestros, de sus hijos e hijas, de su mujer, y también que fue marino. Siempre, desde pequeño, escuché que falleció a causa de una enfermedad contraída quizá en uno de los habituales periplos que su profesión le obligaba a realizar. Al menos tenía su imagen, su foto, que durante años se convirtió en custodio de la alcoba de mi abuela, siempre lo he visto allí, desde que tengo uso de razón, con su elegante bigote, su pulcro uniforme militar, bien peinado, con la mirada fija hacia un punto indeterminado... mil veces a hurtadillas me las ingeniaba para colocarme frente a él, solo, y lo observaba durante largo rato. Siempre me han fascinado las fotografías antiguas, esos instantes robados al inexorable paso del tiempo. Ahora esa imagen de mi infancia forma parte de mi presente, firme guardían de mi escritorio.
En cuanto a su carrera profesional, aunque parezcan profusos los datos que a continuación presento, no es más que un resumen de su dilatado historial, que le haría pasar por distintos lugares: El Arsenal de La Carraca (por entonces aún perteneciente a Puerto Real), Cartagena, Cádiz, El Ferrol, y navegar en diferentes navíos de guerra por todas las costas hispanas y el Norte de África. Decir que con poco más de 15 años, en marzo de 1892, ingresa en el Arsenal de la Carraca, durante su formación pasará por distintos talleres: el de cañones, el de armadores, armerías… hasta que en enero de 1899 (solo meses después del desastre militar de Cuba y Filipinas), con 22 años, embarca como 2º armero en distintos buques, así, antes de 1904 lo estaba en el crucero Cardenal Cisneros. En noviembre de 1906 embarca en la escuadra de instrucción; en 1908 había estado embarcado en el Carlos V. En 1912 entra en la escuela de aplicación, efectuando prácticas en el taller de torpedos y electricidad (el mismo donde años más tarde lo haría su hijo Manuel); una vez concluidas las prácticas embarca en el cañonero Marqués de la Victoria. A fines de octubre de ese año de 1912 pasa al taller de electricidad y torpedos del Arsenal de Cartagena, pasando al siguiente mes a la estación torpedista de dicho arsenal. Durante su estancia en Cartagena fue asignado al torpedero nº 4 y luego, de nuevo, al cañonero Marqués de la Victoria. En agosto de 1913 recibe la orden de volver al departamento de Cádiz, donde tras distintos cursos y exámenes pasa a la estación torpedista de La Carraca en junio de 1914; tras conseguir este puesto disfruta de dos meses de licencia y tras su incorporación, en el mes de agosto de ese mismo año, pasa a formar parte de la dotación del crucero protegido Reina Regente (desde 1914 este buque fue designado como buque escuela de los guardiasmarinas de la Escuela Naval) y lo hará durante algo más de dos años, hasta septiembre de 1916, habiendo efectuado durante este tiempo navegaciones por las costas de la Península, Canarias, Baleares y Norte de Marruecos (estas travesías estaban limitadas a estas costas hispanas debido al inicio de la I Guerra Mundial). Tras su estancia en el Reina Regente se incorpora al contratorpedero Terror, donde estará asignado durante 25 meses, hasta octubre de 1918. Durante su destino en el Terror, durante los meses de julio y agosto de 1917, con carácter interino se hizo cargo del taller de Electricidad y Torpedos del Arsenal de La Carraca. Una vez que deja el mencionado contratorpedero, el 20 de agosto de 1918 le fueron concedidos por el Excmo. Sr. Comandante General del Departamento de Ferrol dos meses de licencia reglamentaria para San Fernando. Tras esta licencia se incorpora al taller de Electricidad y Torpedos de El Ferrol, durante un par de meses, hasta noviembre de 1918, luego, pasa al crucero Princesa de Asturias.
Crucero CARDENAL CISNEROS, uno de los primeros buques de destino de Manuel Pacheco, antes de 1904 (este buque se perdería en accidente de mar en 1905)

Crucero acorazado EMPERADOR CARLOS V. Manuel Pacheco estuvo en él en 1908
Cañonero MARQUÉS DE LA VICTORIA, destino de Manuel en 1912
Contratorpedero TERROR, destino de Manuel Pacheco entre 1916 y 1918

Crucero acorazado PRINCESA DE ASTURIAS, último destino de Manuel Pacheco (1918-1920)
A partir de esas fechas, fines de 1918, Manuel comienza a padecer ciertas dolencias que van a marcar su inmediato devenir profesional, se producen continuas licencias por enfermedad, e igualmente continuas incorporaciones al Princesa de Asturias, así, por ejemplo, el 14 de julio de 1919, estando a bordo, en Barcelona, se le pasaporta para Puerto Real por enfermedad, con dos meses de licencia. Durante estos meses de continuada enfermedad (con la preocupación lógica de toda su familia) al menos recibió una buena noticia, así, en septiembre de 1919, Manuel es promovido a primer obrero torpedista electricista (rango que cuatro años antes ya había alcanzado su hermano José). Poco tiempo disfrutó de su ascenso, pues el 1 de mayo de 1920, en su casa, en la calle Ancha nº 44, falleció Manuel a consecuencia de una tuberculosis laríngea, dejaba viuda, y cuatro hijos de corta edad: María, de apenas 15 años; Manuel, de 10 años; Carmen, de 5; y Antonia, de poco más de 2 años. Manuel Pacheco había contraído matrimonio con Antonia López Núñez, en la Prioral de San Sebastián, en Puerto Real, el 12 de mayo de 1904.
Real Orden de 24 de junio de 1916 sobre el uso de divisas a petición de José Pacheco Falcón

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